Apartes de una bitácora interrumpida: el proceso de creación de «Sin Intermediario»

por Sergio Barón

 

Llevo escribiendo un guion de largometraje desde hace varios años ya. Tal vez algunas razones de por qué ese proceso ha sido tan largo, tan errático, se hallen en este texto. En el esfuerzo de realizar esta obra de ficción me he detenido a explorar – como quien no termina de entender qué es eso de la “ficción” – las formas cómo la vida – por no decir la “realidad” – injiere en el proceso creativo de una puesta en escena. El primer paso de esa exploración es Sin Intermediario, una pieza de monólogo testimonial protagonizada por Sol Rodríguez, una joven estudiante de comunicación social.

Mientras buscábamos posibles actores y locaciones para esa película de ficción dimos con el corregimiento de Puente Sogamoso, población a pocas horas de Barrancabermeja en la que ella vive junto a su madre y su hijo. Aquella vez grabamos algunas secuencias en las que Sol interpretó al personaje principal de la película. Sin embargo, fue el proceso de creación de esas imágenes lo que más me interesó en ese momento. Ella nos contó que había vivido algo similar a lo que estábamos poniendo en escena, una secuencia que yo había escrito en la soledad de un escritorio a kilómetros de distancia de Puente Sogamoso. Esa extraña e improbable coincidencia fue el detonante de un proceso creativo que derivó de una ficción dura y rígida hacia algo más difuso, una narración en la que ya no es posible saber a cabalidad qué es real y qué no. O más bien, una narración en la que esa pregunta no tiene mayor validez. Este es, entonces, un proceso más próximo al ensayo en el que una serie de recursos en apariencia dispares e inconexos componen el retrato fragmentado, múltiple, de su protagonista, de Sol.

Ha sido un proceso frustrante pero enriquecedor. Cada día la obra cambia un poco, no deja de mutar. Evidencia de esas frustraciones, de esas trasformaciones, son los apuntes que hecho durante los últimos meses a modo de bitácora en un esfuerzo por dejar plasmada una memoria de lo que hacemos. Ahora, a pocos meses de estrenar la obra, creo que es importante compartir estos fragmentos interrumpidos para acompañar la desnudez a la que Sol se ha enfrentado poniendo en escena su historia personal. Tal vez le resulte difícil al lector comprender en qué consiste Sin Intermediario luego de haber accedido a estos apuntes. Aparecerán en cambio las incertidumbres, triunfos e intimidades de un proceso a la deriva –  al fin y al cabo hay que crear expectativa frente a la obra – .

 

1ª Sesión (16/07/2019)

Escribo esto al día siguiente. Me doy cuenta de que he propuesto el proceso de forma errada, construyendo en mi mente un personaje de Sol que no se corresponde en nada con lo que ella y su historia personal son. He querido hacer de ella una víctima convencional. Me había hecho a la idea de criticar a través de su historia el estereotipo de una víctima de la violencia. A pesar de haber vivido una adolescencia marcada por una violencia atroz, Sol no es una víctima. No es una faceta que la constituya. Estos hechos violentos por los que atravesó, son eso, solo hechos, poco más. Eso trastoca todo lo que pensé que iba a ser esta obra. Así se lo dije a mi socio: «todo cambió». Ya no sé cómo será esta obra.

Los ejercicios de escritura que hemos propuesto han develado una forma de hablar de ese período de su vida sin nombrarlo directamente; han socavado imágenes, memorias. Su refugio en espacios oscuros, nocturnos. Su refugio en el cementerio como si fuera un fantasma. Su refugio bajo la cama, evitando ser vista, tapiando las ventanas de su cuarto para oscurecerlo. Su escape a la torre de agua del pueblo, atravesando un enjambre de abejas y accediendo a una altura desde la que podía ver todo ese territorio, pero donde en ultimas lo único que parecía buscar era la soledad; todas formas de aislarse del mundo,  de hacerse invisible. Se imagina a ella misma dentro de ese tanque oscuro, vacío – oscuridad nuevamente –.

En estos días he terminado de leer «La supervivencia de las luciérnagas», texto de Georges Didi-Huberman en el que se propone rastrear la forma cómo las imágenes surgen – como luciérnagas, como fogonazos – del resplandor mayor de los reflectores que enceguecen. Nos invita a estar atentos a esos pequeños resplandores fugaces, intermitentes. Quisiera pensar que estas imágenes o memorias que van surgiendo tienen algo que ver con esa condición de luces-luciérnagas que describe Didi-Huberman. Pienso en la oscuridad como forma de expresión y me pregunto cómo puede ser parte de la propuesta. Aun no lo sé.

Otras de esas imágenes fueron descritas por Sol en un ejercicio de escritura que le propuse y en el que ella debía hablar de un objeto en particular sin nombrarlo, como ocultando el objeto que el mismo texto describe. Ella decidió hacerlo con unos tacones que su madre le regaló en esos años, cuando todo lo horrible ocurría. Su texto, breve, sencillo, poético, describe en primera persona el recorrido y la breve vida de esos tacones, como si pudieran hablar, dar testimonio, del trajín de quien los llevaba puestos. En otro texto decidió abordar un diálogo con los sapos, animales a los que les cogió rencor cuando todo acabó: los mataba, los torturaba, quería verlos sufrir. En el texto ella dialoga con los sapos, aunque en este momento no recuerdo bien cómo. Creo que envidiaba su libertad, su posibilidad de guardar silencio, algo relacionado con sus bocas.

Mientras hacíamos los ejercicios decidí grabar nuestras conversaciones. A veces me da la impresión de que Sol se expresa con mayor libertad al hablar de forma espontánea. Tal vez he querido imponer en ella un recurso que para mí es natural. A diferencia de ella, yo encuentro en la escritura esa libertad que ella encuentra al hablar. Tal vez, luego, estos textos puedan ser contrastados con los archivos de audio de estas sesiones: un diálogo entra voces que se manifiestan en diferentes superficies, en diferentes medios. Tal vez sea la noche el tiempo de este diálogo, el medio por que aparecerán las imágenes que hablen de este relato. La oscuridad de esos archivos de audio que niegan la imagen a los ojos. La oscuridad de los espacios narrados por Sol y que siento que deberíamos intervenir con su presencia y la de la cámara. ¿O será que ya los estamos interviniendo de alguna forma?

Una última cosa. En un momento Sol me preguntó: “¿Cuándo se volvió todo esto sobre mi vida?”. La pregunta me incomodó, me tomó por sorpresa – porque la verdad es que no sé –. Yo le respondí – ahora que lo pienso, con cierta violencia que se manifestó en mi defensiva -: “¿Te incómoda?”. Ella respondió que no. Yo le dije, no muy seguro de mí mismo, que siempre lo fue. Desde que nos conocimos y desde que ella manifestó que la historia que sería filmada era similar a la de ella. Momento en el que forzosamente empezamos a pensar en este ficción como un documental. Pero, de nuevo, ya no sé cómo será esta obra.

Publicado por encarrete

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