El confinamiento para prevenir la expansión del virus nos ha sorprendido a muchos en medio de la ya tradicional temporada de convocatorias. Otra forma de cuarentena por la que los profesionales de la cultura tenemos que pasar anualmente para arañar algo del escaso presupuesto público que se destina al sector. La competencia es despiadada —tal vez desequilibrada— y al final muchos nos quedamos con las manos vacías, pero eso es otro tema. El estricto encierro por el que pasamos en estos días nos puede jugar malas pasadas afectando nuestro rendimiento o capacidad de concentración para redactar nuestros proyectos. Así que acá les traemos algunos consejos que nos han funcionado en el pasado para combatir el bloqueo creativo.
1. Identifica tu hora más productiva: todos tenemos distintas formas de distribuir el tiempo, distintas rutinas y distintas etapas del día en las que somos más productivos. Lo ideal es que logres identificar qué parte del día es en la que estás más concentrado o en la que tienes más energía para que la aproveches al máximo. Al hacerlo establecerás una rutina propia que te ayudará a distribuir mejor tú tiempo.
2. No seas tan rígido: dicho lo anterior cabe recordar que esas rutinas que establecemos no deberían ser estáticas. Exigirse demasiado en el cumplimiento de un horario o ser demasiado rígidos podría afectar tu creatividad. Si te fijaste una meta y no la cumpliste no te distraigas fustigándote o forzándote a recuperar el tiempo perdido sin la energía necesaria para lograr tu cometido. Tu proceso creativo te dirá cómo aprovechar el tiempo que has establecido para trabajar pero también te alumbrará el camino sorpresivamente, lo que nos lleva al siguiente consejo.
3. Mantente atento: si la inspiración te llega de sorpresa, inesperadamente, no la dejes ir. Deja lo que estés haciendo y ponte a escribir. Muchas de las mejores ideas pueden llegar en los sueños, antes de dormir o en momentos en los que estamos totalmente relajados. Si eres afortunado y ese momento de iluminación te sorprende, ponte a trabajar.
4. Valora tus apuntes: a veces los proyectos comienzan como una maraña de apuntes en una libreta. Esos apuntes o ideas aisladas pueden ser de gran valor a la hora de redactar el documento oficial de tu proyecto. Allí hay imágenes que podrías aprovechar, conceptos que podrías explorar, bocetos o palabras que podría detonar algo poderoso en el proceso creativo y desbloquearlo si es que hace falta; volver al origen de tu proyecto puede re-encausar el camino. De paso te recomendamos tomar apuntes de todo lo que creas importante o de todas las ideas que te apasionen, pues en el ejercicio de plasmar algo que está en tu cabeza la espontaneidad del apunte es el primer paso.
5. Propón soluciones: es indispensable reconocer el origen del bloqueo por el que pasas. Puede ser un aspecto concreto de proyecto, la redacción de alguno de los documentos que te piden en la convocatoria, decidir qué dejar por fuera y qué no, cómo estructurar los elementos que lo componen, etc. Al hacerlo podrás proponer opciones que te permitirán solucionar lo que te impide seguir adelante. Anota esas posibles soluciones sin la aspiración de llegar a la perfección y juega con ellas. Recuerda que estás en una etapa inicial del proyecto y es acá donde puedes proponer lo que te venga en gana. Lo que nos lleva a…
6. No te censures: en el proceso de formular un proyecto —y la verdad es que en todas sus etapas— solemos censurar nuestras propias búsquedas pensando en lo que los demás pensarán de ellas. Sí, es cierto que aplicar a una beca de creación implica un gran ejercicio de auto-exposición, y es cierto que estamos presentando un producto a un jurado, pero más allá de eso te invitamos a que no seas tu propio juez todo el tiempo. En muchas ocasiones ese es el origen del bloqueo. Lo importante es que pruebes y falles hasta que estés lo más satisfecho posible. De hecho, este consejo podría aplicar para todas las etapas de tu proyecto.
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